La próxima parada en nuestro viaje después del impresionante valle de los cóndores fue Nazca, donde teníamos previsto pasar un día sobrevolando las líneas del Nazca.
Las líneas del Nazca son un conjunto de dibujos hechos sobre el suelo, algunos de los cuales puede llegar a los 15 metros, y que sólo pueden verse desde el cielo. El origen de estos dibujos siempre ha sido un enigma y algunos científicos han llegado a afirmar que los extraterrestres las habían creado para realizar algún tipo de señalización o como pista de aterrizaje. Independientemente de quien tenga razón aquí, esta era una parada necesaria en nuestro viaje por Perú. Por 90$ por cabeza teníamos la posibilidad de ver las líneas del Nazca desde el aire, así que reservamos el vuelo sin dudarlo.
Llegamos temprano a la terminal terrestre (estación de autobuses) y esperamos a que abriera la agencia de viajes donde habíamos contratado el sobrevuelo. El día había amanecido nublado y lluvioso, lo que sin ninguna duda era un problema para hacer el sobrevuelo... Teníamos previsto hacer el vuelo por la mañana para coger un bus por la tarde para ir a Lima, pero con ese tiempo parecía improbable.
Llegamos al aeropuerto sobre las 11 para hacer el sobrevuelo y nos dijeron que seríamos los terceros ese día, pero que había retrasos porque el día estaba feo para hacer el sobrevuelo, por lo que lo mejor que podíamos hacer era aplazar el autobús de Lima para el día siguiente. Después de una hora esperando nos dijeron que los vuelos se habían cancelado para ese día y que saldríamos los primeros al día siguiente.
Volvimos para el pueblo y reservamos noche en un hotel. Habíamos tenido mala suerte y teniamos que pasar un día mas en esa ciudad que no nos atraía en absoluto. Ibamos a perder un día de Lima para hacer el sobrevuelo, pero creíamos que valía la pena.
Después de comer pasamos por la agencia para decirles el hotel en el que estábamos para que pasaran al día siguiente a recogernos y nos dijeron que en el aeropuerto había parado de llover y salía el sol. Si queríamos podíamos hacer el sobrevuelo esa tarde, pero teníamos que ir lo antes posible. Animados por la posibilidad de hacer el vuelo ese día salimos para el aeropuerto sin pensarlo.
El sobrevuelo valió la pena y nos quedamos maravillados al ver lo claras que aparecían las figuras desde el aire. Allí estábamos en una avioneta pequeña con otra pareja dando vueltas por el aire. Todo iba muy bien hasta que empecé a marearme, cosa que suele pasar con mucha frecuencia. Me giré y vi que la chica que estaba sentada al lado de Gissela ya había empezado a vomitar... Mal vamos. Poco a poco me iba mareando más y más y cogí con fuerza la bolsita de plástico que nos habían dado. Instantes después escuché a Gissela gritar y vi que algo no iba bien: estaba alterada y se golpeaba con su mano en la cara. Definitivamente, algo le pasaba. Intenté prestar atención a lo que intentaba decirme, pero con el ruido de los motores no la podía escuchar, así que toqué en el hombro al copiloto para decirle lo que estaba pasando. El copiloto me dijo que le apretara las manos, mientras Gissela preguntaba si eso era normal. Le apreté las manos a Gisselas, pero estaba demasiado mareado, así que no pude aguantarlo más y acabé llenando la bolsita. Después de un par de minutos de angustia el piloto decidió volver para el aeropuerto y avisó a la torre de control de que uno de los pasajeros estaba sufriendo un ataque de ansiedad y que necesitaba ayuda.
Así fue como aterrizamos en el aeropuerto y llevaron a Gissela a enfermería para atenderla. Todo había sido un ataque de ansiedad y después de unos minutos acostada en tierra se estabilizó. Todo había quedado en un susto, pero a pesar de ello, el vuelo había valido la pena.
Nazca es una población rodeada por desierto y al día siguiente decidimos hacer una excursión por el desierto en un boogie. En las agencias nos dijeron que era una experiencia de aventura y que podríamos hacer sandboarding, que es como hacer snowboarding pero en el desierto. Pasamos una mañana muy divertida en el desierto bajando las dunas con la tabla de snow y haciendo rallies por el desierto. Realmente recomendable!!! :D
Al final Nazca nos había encantado y ahora tocaba poner rumbo a Lima, donde teníamos previsto coger un bus de 36 HORAS para llegar finalmente a Quito.
Próxima entrada: Quito!
Nuestra avioneta para el sobrevuelo
Interior de nuestra avioneta: pequeñita, pequeñita...
El piloto y el copiloto aceptan propinas
El astronauta desde el aire
El mono
Un colibrí de más de 200 metros
Araña
El cóndor
Las manos
La ayuda está en camino
Parece que una montañita...
... pero era una montañota
Sandboardeando!
Pilota...
... y piloto
Arriba en las dunas
Cactilio en el desierto
A saltar toca!
Hay algo que no me cuadra aquí...
Bajando las dunas
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